Tom Daley desvela el lado más socarrón de Isabel II

La reina Isabel II ha dejado patente en numerosas ocasiones que tiene un sentido del humor tan fino como afilado, y que tras más de seis décadas en el trono británico ha desarrollado una indudable maestría para impresionar a cualquiera de sus interlocutores con su espontánea brillantez.

El saltador olímpico Tom Daley, una de las celebridades más populares del Reino Unido por sus gestas deportivas y por su condición de referente para el colectivo LGBTQ, ha ofrecido ahora un nuevo ejemplo del ingenio del que hace gala la soberana en las distancias cortas. En el año 2016, cuando la jefa del estado organizó un convite en el palacio de Buckingham para agasajar a la delegación de atletas olímpicos que participaron en los Juegos de Río, la reina no dudó en hacer un divertido comentario en referencia a la baja estatura de ciertos deportistas y sobre la suya propia.

“Quiso hablar de su altura en comparación con la de otros atletas que estábamos en la habitación. Como algunos de nosotros éramos muy bajitos, ella nos dijo: ‘Quizá debería probar suerte con la gimnasia’. La verdad es que estaba muy involucrada en nuestras disciplinas”, ha explicado el clavadista olímpico, quien consiguió una medalla de oro y otra de bronce en las pasadas Olimpiadas de Tokio, a su paso por el programa de la televisión sueca ‘Skavlan’.

Isabel II ya puso de relieve su afición a la gimnasia y a otros deportes de marcado carácter artístico en el año 2017, cuando nombró a Max Whitlock, uno de los atletas británicos más laureados de esta disciplina, caballero de la orden del Imperio Británico por sus servicios al palmarés deportivo de su país. “La reina me dijo que le encantaba ver la gimnasia porque hacíamos cosas que parecen imposibles. Fue genial escuchar a la reina decir que le gusta nuestro deporte”, aseguraba Whitlock, poseedor de tres medallas de oro y tres de bronce por sus participaciones olímpicas.

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