
¿Qué hizo Isabel II en las horas posteriores al funeral de su esposo?
La reina Isabel II quiso quedarse sola “con sus pensamientos” en las horas posteriores al funeral de su esposo, el duque de Edimburgo, celebrado en abril del año pasado. En esos términos se ha expresado Angela Kelly, estilista personal de la soberana británica, en un nuevo extracto de su autobiografía ‘The Other Side of the Coin, The Queen, The Dress and The Wardrobe’, que llegará al mercado el próximo 12 de mayo.
En el adelanto que ha publicado ahora la revista Hello!, esta profesional que estuvo al servicio de la monarca durante 28 años ha recordado que ayudó a Isabel a quitarse el abrigo después de regresar a sus dependencias personales del castillo de Windsor. “Sin mediar palabra alguna”, la reina se dirigió a otra estancia en la que había un sillón y cerró la puerta detrás de ella para evitar ser molestada. “Estaba sola con sus pensamientos”, ha subrayado.
Kelly también ha querido recrear en su relato la tristeza que embargó a todos los asistentes al funeral, sobre todo a los que fueron testigos del momento en que el féretro era depositado en un Land Rover personalizado por el propio príncipe Felipe. Según esta estrecha colaboradora de la soberana, los familiares y amigos del duque de Edimburgo lamentaron tanto la partida del carismático aristócrata, como la soledad en la que se vio sumida su viuda.
“Era visible la expresión de tristeza en los rostros de todo el mundo, quienes vieron cómo un hombre tan respetable hacía su último viaje. Sus pensamientos también iban dirigidos, estoy segura, a la Reina, sabiendo que acababa de perder a su marido y mejor amigo. La nación compartía su duelo y sus corazones estaban con ella”, ha escrito Angela Kelly.