Isabel II renuncia a montar a caballo, pero no a ponerse al volante de su propio coche

Puede que la reina Isabel II haya dejado de montar a caballo -temporalmente- debido a sus recientes problemas de salud, pero eso no quiere decir que esté dispuesta a renunciar a todas sus pasiones. Este mismo lunes ha sido vista al volante de su Jaguar de color verde viajando en solitario por los terrenos del castillo de Windsor ataviada con su atuendo habitual cuando no se encuentra ‘de servicio’: ropa cómoda, un pañuelo atado alrededor de la cabeza y gafas de sol.

A diferencia de su difunto marido, el duque de Edimburgo, que renunció a su permiso de conducir en el 2019 después de chocar contra otro coche en un cruce cercano a la residencia de Sandringham en Norfolk, la monarca nunca ha tenido uno, pero tampoco le ha hecho falta porque a ella no se le aplican las leyes de tráfico y puede manejar sin licencia ni matrícula en su vehículo.

A pesar de que la soberana ha cancelado todas sus apariciones públicas durante dos semanas, aun así ha seguido trabajando de forma virtual y el primer ministro británico pudo comprobar lo en forma que se encuentra a lo largo de la llamada telefónica que mantuvieron el pasado miércoles.

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