
Isabel II no se separa de su hijo Andrés en la misa por el duque de Edimburgo
La misa por el fallecido duque de Edimburgo no solo ha servido para reunir a casi todos los miembros de la familia real británica y a representantes de otras monarquías europeas, también ha marcado la primera aparición pública del príncipe Andrés tras zanjar por medio de un acuerdo extrajudicial la demanda interpuesta en su contra por Virginia Giuffre.
El duque de York ha contado con el apoyo implícito de la soberana durante su asistencia al servicio religioso de este martes, que aún sigue en marcha. Madre e hijo han llegado a la Abadía de Westminster en el mismo coche, en el que viajaron a Londres desde Windsor, y Andrés se encargó de escoltarla del brazo hasta su asiento.
La presencia de su hijo a su lado ofrecía a Isabel II un apoyo más que necesario para que pudiera recorrer el pasillo central de la nave mientras sonaba el primero de los himnos. En los últimos días se había especulado mucho acerca de si la reina entraría por su propio pie al templo o si tendría que utilizar una silla de ruedas debido a los problemas de movilidad que ha venido experimentando recientemente. Finalmente ha sido suficiente con la ayuda de su hijo y de un bastón.
Andrés había permanecido apartado de sus antiguas responsabilidades institucionales y de la agenda de La Firma mientras se aclaraba si se enfrentaría o no en un juicio a la mujer que sostiene que abusó de ella cuando era menor de edad, algo que no acabó ocurriendo a cambio de que él realizara una cuantiosa donación a una organización creada por ella para apoyar a los superviviente de violencia sexual y reconociera su sufrimiento como víctima de abusos.