Incertidumbre en el Chelsea: Abramovich ya no puede vender el club ni entradas para el estadio

El empresario Roman Abramovich ha sido finalmente sancionado, al igual que otros cuantos oligarcas rusos radicados en el Reino Unido, por el gobierno británico. La decisión de congelar todos los activos de estos hombres de negocios, a los que el ejecutivo de Boris Johnson considera especialmente cercanos al presidente Vladimir Putin, se ha hecho efectiva en la mañana de este jueves.

En lo que respecta al todavía dueño del Chelsea, el proceso de venta del club de fútbol ha quedado directamente paralizado. La semana pasada, y a raíz de las informaciones que apuntaban en esa dirección, Abramovich trató de encontrar compradores para poder deshacerse de la entidad lo antes posible. Un empresario suizo reveló que había sido contactado por el magnate, al igual que otros tres inversores de nacionalidad estadounidense, pero que las pretensiones económicas de Abramovich eran demasiado elevadas.

Desgraciadamente para él, el bloqueo de las autoridades británicas ha llegado muy pronto y, de esta forma, tendrá que sufrir el duro golpe económico de contar con un equipo de fútbol que no puede generar suficientes ingresos. Como se desprende de las explicaciones que ha dado esta mañana la ministra británica de cultura y deportes, Nadine Dorries, el Chelsea cuenta con un permiso especial para poder competir en torneos nacionales e internacionales, pero no podrá vender entradas para que el público acuda al estadio de Stamford Bridge.

“Sabemos que esto genera mucha incertidumbre, pero el gobierno trabajará con los clubes de la liga para que las sanciones afecten únicamente a aquellos a las que van dirigidas, para que se siga jugando al fútbol. Nuestros clubes son activos culturales y uno de los pilares de nuestra comunidad. Estamos comprometidos con su protección”, ha escrito Dorries en su cuenta de Twitter para tratar de tranquilizar a los forofos del vigente campeón de Europa.

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