Diana de Gales no habría permitido la entrevista de Enrique a Oprah

Aunque ella protagonizó en el año 1995 una de las entrevistas más explosivas de todas las que han marcado la historia de la casa real británica, una que ahora está de plena actualidad a cuenta de las supuestas presiones y engaños a los que se vio sometida a fin de concederla, la malograda Diana de Gales no habría permitido que su hijo Enrique se sentara frente a la presentadora Oprah Winfrey para lanzar numerosos reproches hacia su regia familia, incluidas graves acusaciones sobre el supuesto racismo inherente a ‘La Firma’, ante los ojos de millones de espectadores en todo el mundo.

Eso es al menos lo que ha opinado el doctor James Colthurst, uno de los mejores amigos que tuvo la fallecida princesa, en conversación con la revista británica Radio Times. A juicio de este, y en referencia quizás a la experiencia tan negativa de Lady Di con la BBC y el periodista Martin Bashir, quien ha acabado disculpándose públicamente por las triquiñuelas que elaboró para asegurarse la entrevista, la madre de Enrique habría hecho todo lo posible para convencer a su hijo de lo desacertado de jugar la carta mediática para desahogarse sobre sus problemas familiares.

Los duques de Sussex se mudaron a California en marzo de 2020, con una breve estancia en Canadá de por medio, poco después de abandonar el Reino Unido y también sus responsabilidades como miembros de la primera división de la monarquía. Desde entonces, los dos enamorados, padres de los pequeños Archie y Lili, se han destacado en la crónica social y en las redes sociales gracias a la transparencia con la que se expresan, en su papel de activistas y líderes de opinión, sobre asuntos relacionados con la salud mental, los derechos de las minorías y otras causas sociales: echando mano de sus propias vivencias para reforzar sus posturas y, de paso, para generar algún que otro titular.

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